¿Quiénes Somos?

Quienes Somos

Somos un grupo de familias que disfrutan y comparten el amor de Dios a través del poder transformador del Espíritu Santo.

La pasión de Dios es que las virtudes de Jesús aparezcan en nuestra vida. La Biblia llama «fruto» a esas virtudes. El fruto es externo en un árbol; todos lo ven y probarlo está al alcance de todos. Cuando aparece un fruto delicioso en los extremos de nuestras ramas, esto da evidencia de la salud que hay en el interior. Sin embargo, en última instancia, el valor del fruto es para beneficio de otros, aquellos que agarran el fruto de nuestras vidas y lo prueban. ¿Está maduro, dulce y delicioso, o está verde y podrido, o posiblemente es incluso artificial?

Pablo les llamó a estas virtudes «el fruto del Espíritu». La uva probablemente fuese el primer fruto que vendría a la mente de los primeros cristianos, los cuales podrían haber recordado la enseñanza de Jesús acerca de la vid y las ramas.


En un documental sobre un grupo de hombres que intentaba obtener el nivel de maestro sommelier: el nivel más elevado que un experto en vinos puede alcanzar. Fueron situados cinco vinos delante de los aspirantes. Ellos movían la copa de cristal, metían su nariz en el interior de ella, e inhalaban profundamente. Luego daban un sorbo, movían el vino en el interior de su boca y lo escupían en un recipiente. Con ese ejercicio eran capaces de declarar la región, la variedad, la fecha, el cuerpo y el tanino del vino. Una de las cosas que resultó fascinante fue la descripción del sabor. La palabra con mayor frecuencia utilizada era toque. Un candidato decía, por ejemplo: «Este vino tiene un toque de canela, un toque de roble, un toque de regaliz, un toque de arándano y un toque de tierra».

Puede que eso fuera lo que Pablo tenía en mente cuando nos dio la famosa lista del fruto del Espíritu en Gálatas 5.22–23. Las virtudes de nuestras vidas están contenidas en una copa, por así decirlo.

El prójimo, la esposa o el amigo toma la copa y la mueve, mete la nariz en su interior e inhala, y luego da un sorbo, saboreándolo para después declarar: «Este vino tiene toques de amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio. También detecto toques de esperanza y humildad».

Aunque en verdad es esencial tener una visión de cambio y crecimiento, estos no llegarán a nuestras vidas simplemente por desear que se cumplan, si no es a través del Espíritu Santo.